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La revolución de las CBDC: Una perspectiva desde 2025 | Opinión

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Divulgación

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Revolución de las CBDC

Los bancos centrales del mundo han emprendido una revolución en torno a las monedas digitales de los bancos centrales (CBDC), pero a mediados de 2025, los resultados son mixtos. Prácticamente todas las economías importantes están explorando las CBDC, aumentando de 35 países en 2020 a 134 países que representan el 98% del PIB global. Sin embargo, las iniciativas de CBDC minoristas han tropezado en gran medida en la obtención de aceptación pública, incluso cuando los experimentos de CBDC mayoristas se aceleran entre los bancos.

Divergencia entre CBDC minoristas y mayoristas

El contraste es notable: las CBDC minoristas y mayoristas siguen trayectorias muy diferentes. Esta divergencia ahora define el debate y plantea la pregunta de si las CBDC están madurando en un sistema global coherente o si se están fracturando en «islas digitales» desconectadas. Las CBDC minoristas son monedas digitales emitidas por bancos centrales para su uso por el público en general, esencialmente una forma digital de efectivo. Por otro lado, las CBDC mayoristas actúan como reservas digitales de alto poder para el sistema bancario, utilizadas para liquidaciones interbancarias y transferencias a gran escala.

Desafíos de adopción

Las CBDC minoristas prometen inclusión financiera y conveniencia en los pagos, pero la adopción ha sido lenta. El eNaira de Nigeria, lanzado en octubre de 2021 como la primera CBDC de África, ha luchado por ganar tracción, con solo ₦13.9 mil millones de eNaira en circulación a finales de 2023, lo que representa solo el 0.38% de la moneda de Nigeria. El “Sand Dollar” de las Bahamas, la primera CBDC minorista del mundo, también ha visto un aumento gradual, alcanzando alrededor de 150,000 billeteras a finales de 2023.

¿Por qué la aceptación ha sido tibia? En última instancia, los consumidores ya tienen opciones de pago digitales privadas. Sin una ventaja clara, una moneda digital del gobierno puede parecer redundante. Además, los bancos centrales han impuesto límites de diseño para evitar desintermediar a los bancos o desencadenar corridas bancarias digitales. El resultado es una «trampa de innovación»: los bancos centrales desean adopción, pero deben moderar las características para prevenir interrupciones, lo que lleva a un estancamiento en el uso.

Progreso de las CBDC mayoristas

Mientras tanto, las CBDC mayoristas han estado ganando tracción fuera del foco de atención. Estas monedas digitales de banco a banco tienen como objetivo modernizar la infraestructura de liquidación, a menudo utilizando tecnología de libro mayor distribuido. Crucialmente, los proyectos de CBDC mayoristas han enfrentado menos resistencia política, ya que no involucran las billeteras de los ciudadanos comunes.

Riesgos de fragmentación

El despliegue rápido pero desigual de las CBDC en todo el mundo es un arma de doble filo para los bancos y el sistema financiero global. Una gran preocupación es la fragmentación de los pagos transfronterizos. Si cada país construye su propio sistema de moneda digital, podríamos terminar con un mosaico de redes aisladas que no se comunican entre sí. El Atlantic Council advierte que existe el riesgo de que las monedas digitales puedan «crear una mayor fragmentación del sistema financiero, profundizar las divisiones digitales y crear riesgos sistémicos».

La interoperabilidad no es solo una cuestión técnica, sino también política: ¿Estarán de acuerdo los bancos centrales en estándares comunes o acuerdos de acceso mutuo? En este momento, se están explorando varios modelos. Algunas regiones consideran vincular sistemas directamente; otras buscan plataformas multilaterales. SWIFT, sin querer quedarse atrás, ha estado experimentando con el enrutamiento de transacciones de CBDC a través de su red. Pero hasta la fecha, no hay un ganador claro.

El camino a seguir

El camino a seguir radica en repensar la arquitectura y la colaboración. En lugar de que cada CBDC sea un proyecto aislado, necesitamos modelos interoperables que aprovechen un enfoque por capas, combinando la confianza del dinero del banco central con la innovación de la tecnología del sector privado. En la práctica, esto significa construir redes L2 que se sitúen sobre las CBDC individuales para conectarlas, permitiendo flujos de valor sin problemas a través de fronteras y plataformas.

Un sistema CBDC futuro exitoso debe ser programable, interoperable y conforme por diseño. Establecer un módulo L2 interoperable que conecte los libros de contabilidad de las CBDC nacionales a través de redes neutrales y compartidas establecerá puentes para que un pago pueda realizarse en segundos con conversión automática de moneda y mensajería.

La siguiente etapa es asegurar que podamos integrar contratos inteligentes en el dinero. Esta programabilidad significa que la lógica empresarial puede ejecutarse con los pagos. Finalmente, la conformidad deberá considerarse como parte del proceso. Los responsables de políticas insistirán, con razón, en que cualquier red CBDC futura mantenga las reglas de AML, KYC y control de capital.

Colaboración necesaria

La próxima fase del viaje de las CBDC requiere colaboración entre bancos centrales, bancos comerciales e innovadores tecnológicos para construir una estructura de liquidación global compartida. Ninguna entidad única puede establecer unilateralmente los estándares; se necesitarán coaliciones, al igual que se desarrollaron los estándares de pago internacionales.

La buena noticia es que tal cooperación está comenzando: los proyectos del BIS Innovation Hub, las discusiones del FMI e incluso los consorcios del sector privado están convergiendo en la idea de interoperabilidad. El desafío será pasar de la fase piloto a la producción, y hacerlo de una manera que brinde beneficios tangibles a los bancos y usuarios finales, no solo a los bancos centrales.

El mundo no necesita otra moneda digital aislada; necesita una red de liquidación digital interoperable, segura y escalable que una todos estos experimentos en un todo coherente.

Los fracasos y los comienzos lentos de las primeras CBDC nos han enseñado una cosa: la arquitectura tecnológica visionaria importa. No podemos lograr una verdadera revolución del dinero digital con un país a la vez, trabajando en aislamiento. Necesitamos una solución interconectada que sea audaz en diseño pero práctica en implementación.

Ryan Kirkley