Liberación de Ilya Lichtenstein
Ilya Lichtenstein, un empresario tecnológico ruso-estadounidense, ha sido liberado de prisión antes de lo previsto gracias a una ley de reforma de sentencias firmada por el presidente Donald Trump. En una publicación en X después del Día de Año Nuevo, Lichtenstein expresó:
«Gracias a la Ley First Step del presidente Trump, he sido liberado de prisión antes de tiempo. Estoy comprometido a tener un impacto positivo en la ciberseguridad tan pronto como pueda.»
Además, agradeció a sus seguidores y expresó su deseo de demostrar que sus detractores estaban equivocados.
Contexto del Caso
En 2022, las fuerzas del orden de EE. UU. arrestaron a Lichtenstein y su esposa, Heather Morgan, tras una larga investigación sobre el movimiento de Bitcoin vinculado al hackeo de Bitfinex en 2016. Los fiscales acusaron a la pareja de conspirar para ocultar y lavar decenas de miles de Bitcoin robados durante el hackeo, un monto valorado en aproximadamente 4.5 mil millones de dólares cuando las autoridades intervinieron.
Este caso se convirtió rápidamente en una de las acusaciones relacionadas con criptomonedas más destacadas en los Estados Unidos, resaltando la magnitud de la actividad ilícita vinculada a los delitos de activos digitales tempranos y los crecientes esfuerzos del gobierno para rastrear y recuperar criptomonedas robadas.
Sentencias y Tendencias
En noviembre de 2024, Lichtenstein fue condenado a cinco años de prisión federal tras declararse culpable de cargos relacionados con el robo de Bitcoin de Bitfinex en 2016. Morgan recibió una sentencia de 18 meses por su papel en el caso y fue liberada en octubre después de cumplir aproximadamente ocho meses tras las rejas.
La liberación anticipada de Lichtenstein se produce en medio de una tendencia más amplia de indulgencia hacia ciertos delincuentes financieros y relacionados con criptomonedas bajo la administración del presidente Trump. Su reducción de sentencia fue posible gracias a la Ley First Step, una legislación de 2018 firmada por Trump que incentiva a los reclusos a participar en programas de rehabilitación, cursos educativos y otras actividades productivas a cambio de tiempo reducido en sus sentencias.
Este caso destaca cómo la legislación continúa influyendo en casos de alto perfil, particularmente en sectores emergentes como las criptomonedas, donde las autoridades y los tribunales sopesan cada vez más la rehabilitación y la cooperación con las investigaciones en curso.